Aunque podríamos sobrevivir incluso algunas semanas sin comer, sin agua nuestra vida se limitaría a pocos días. Este hecho por sí solo nos indica claramente que, después del oxígeno, el agua es el factor más importante para la vida.

Además de ser el elemento nutritivo más indispensable, es también el principal componente del cuerpo humano: constituye alrededor del 60° del peso de los adultos y un porcentaje todavía mayor del de los niños.

Son múltiples las funciones que desempeña en nuestro cuerpo: disuelve las substancias nutritivas y las transporta a todas las células, de las que recibe las substancias de desecho que son luego rechazadas por medio de su disolución en el agua, del sudor, de las heces y de la orina; interviene, por otro lado, en el mantenimiento de la temperatura corporal mediante la transpiración.

Los caminos por los cuales el agua abandona el organismo son diversos: el sudor, las heces, la orina, los pulmones y la piel. Cada día, en condiciones nor- males, un adulto elimina de 2 a 2,5 litros de agua.

La temperatura y la humedad del ambiente, la actividad física desarrollada y algunas condiciones patológicas determinan notablemente la eliminación del agua.

Un trabajo físico duro ejercido en un ambiente caluroso puede implicar, de hecho, una pérdida de hasta 5-10 litros de sudor al día. La elevada fiebre y, sobre todo, la abundante diarrea, el vómito repetido y la diabetes insípida representan factores que aumentan, incluso de manera relevante, la pérdida de agua.

En todos estos casos es necesario dotar al organismo no sólo de agua, sino también de sales minerales, que ha perdido disueltas en aquélla. Si no se repone la pérdida de agua, se puede llegar a una deshidratación. Los síntomas son: sed intensa, sequedad de la piel, pérdida de peso, hipotensión, taquicardia y, en los casos más graves, alucinaciones y delirios.

Aún sin llegar a estos extremos, la reducción del volumen del agua en el cuerpo genera un estado de debilidad general y de escasa resistencia al trabajo físico.

El gran problema de los deportes de larga duración, maratón y ciclismo en carretera sobre todo, es precisamente evitar que el rendimiento físico de los atletas degenere debido a la profusa transpiración a la que se ven sometidos.

Propiedades Físicas y Químicas

El agua es una sustancia que químicamente se formula como H2O, es decir, que una molécula de agua se compone de dos átomos de hidrógeno enlazados covalentemente a un átomo de oxígeno.

Fue Henry Cavendish quien descubrió en 1782 que el agua es una sustancia compuesta y no un elemento, como se pensaba desde la antigüedad.​ Los resultados de dicho descubrimiento fueron desarrollados por Antoine Laurent de Lavoisier, dando a conocer que el agua estaba formada por oxígeno e hidrógeno.​ En 1804, el químico francés Louis Joseph Gay-Lussac y el naturalista y geógrafo alemán Alexander von Humboldt demostraron que el agua estaba formada por dos volúmenes de hidrógeno por cada volumen de oxígeno (H2O).

Actualmente se sigue investigando sobre la naturaleza de este compuesto y sus propiedades, a veces traspasando los límites de la ciencia convencional. En este sentido, el investigador John Emsley, divulgador científico, dijo del agua que «(Es) una de las sustancias químicas más investigadas, pero sigue siendo la menos entendida».

Cantidades de Agua Necesaria

La cantidad de agua para un adulto se sitúa alrededor de los 2,5 litros, la mitad de los cuales la obtenemos de la bebida, y el resto, de los alimentos sólidos.

Ofrecemos, más adelante, una tabla en que se indica el contenido en agua de algunos alimentos.

Para satisfacer la necesidad de agua, son más adecuadas el agua o las bebidas tibias o a temperatura ambiente. Por otro lado, es aconsejable beber regularmente durante todo el día. No es apropiado beber excesivamente durante las comidas, para no diluir los jugos gástricos y desfavorecer de esta manera los procesos digestivos.

Sabor, olor y aspecto

El agua pura se ha descrito tradicionalmente como incolora, inodora e insípida, aunque el agua para el consumo normalmente contiene minerales y sustancias orgánicas en disolución que le pueden aportar sabores y olores más o menos detectables según la concentración de los compuestos y la temperatura del agua.

El agua puede tener un aspecto turbio si contiene partículas en suspensión.​ La materia orgánica presente en el suelo, como los ácidos húmicos y fúlvicos, también imparte color, así como la presencia de metales, como el hierro. En la ausencia de contaminantes, el agua líquida, sólida o gaseosa apenas absorbe la luz visible, aunque en el espectrógrafo se prueba que el agua líquida tiene un ligero tono azul verdoso. El hielo también tiende al azul turquesa. El color que presentan las grandes superficies de agua es en parte debido a su color intrínseco, y en parte al reflejo del cielo. Por el contrario, el agua absorbe fuertemente la luz en el resto del espectro, procurando protección frente a la radiación ultravioleta.

Fuentes: Wikipedia y Gianfranco Moioli

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