Cuando le das a tu cuerpo lo que necesita, la felicidad surge de adentro hacia afuera… eso es: disfrutar de los alimentos.

Cuando nos privamos de los alimentos que más nos gustan nos tornamos irritables y desajustamos cualquier dieta que estemos manteniendo. Por algo a las pastas gratinados, al pastel de carne y al budín de chocolate les dicen alimentos reconfortantes. Cuando comemos las comidas que nos traen recuerdos gratos, nos sentimos felices, seguros y protegidos.

La clave es comer estos alimentos de forma consciente para disfrutarlos al máximo en una pequeña dosis, mientras comenzamos a integrarlos con opciones más sanas que incluyan fibras, proteínas vegetales y reemplazantes de la azucar.

Por ejemplo: en lugar de comer un envase entero de helado, prepara una Gely Vegui y agregale el sabor de helado que más te gusta como acompañamiento.
Saborea lentamente una cucharada y nota cómo el gusto y la textura cambian. Sírvelo en un plato bonito. Siente el placer de la comida en la lengua y en la boca.
Saborea cada sensación a medida que masticas y tragas.

Si te encanta el chocolate, date el gusto de rallarlo sobre los postres que te sugerimos, en lugar de ir por una bolsa gigante de chocolates al supermercado. Es cierto que los chocolates más ricos tienen más grasa, pero también saben mejor y te dan más satisfacción.

Comer debe ser una experiencia agradable que le brinde a nuestro cuerpo lo que necesita para estar sano. Sé creativa/o y atrévete a probar nuevas recetas y combinaciones. Los batidos con proteínas, por ejemplo, son una forma fácil y divertida de probar nuevos sabores. Aprende esto y mucho más en Nuevos Alimentos.

      

 

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